"Una mano que se extiende para estar contigo y para decirte que yo soy tu amigo.
Son manos que se unen para ser amigos y para decirte que cuentas conmigo."
Lo que hoy es el Club Atlético MSC2002 fue en sus inicios un grupo deportivo juvenil llamado Mudos Fútbol Club, por ello es conocido como Los Mudos.
Todo inició en febrero del 2002 cuando Stálin Plúas y Migho Vélez junto a otros jóvenes se prestaron a formar parte de un grupo de misioneros enviados a comunidades de Portoviejo.
Ellos visitaron San Cayetano (Parque Forestal), ahí conocieron a Fabricio Mendoza (cariñosamente Pepe), pues sus papás darían hospedaje a éstos, y, en el lapso de dos semanas los tres se hicieron muy buenos amigos, y Stálin, que ya había tenido experiencia como misionero en la Sierra siempre llamaba a sus amigos con la palabra ‘Habla Mudo’, bautizó a cada uno con un apodo, Mudo Galán (Miguel) y Mudo Aniñado (Pepe).
Al término de las misiones realizadas todos debían partir a sus casas, se realizó una misa de acción de gracias por la clausura del evento, y ahí conocieron a otro misionero del que anteriormente sabían sólo su nombre, Galo Moncayo.
Stálin no partió a su ciudad sin antes decirle a Migho que lo más importante que es tener amigos y amigas con quien compartir todo lo que uno vive, dio la idea de crear un grupo para hacerlo, agregó que siempre apoyaría en lo que necesite y Migho le contestó afirmándole así: ‘es buena idea, será un grupo diferente a todos los que existen, algo especial tendrá, que te parece que se llame Los Mudos, tu palabra favorita’, aunque sólo fue una broma en el fondo sabían que era el inicio de una gran aventura.
Luego, llegó la Semana Santa, la comunidad Capuchina dio la oportunidad de que varios jóvenes de Portoviejo viajen a la ciudad de Riobamba y participen de la Pascua en dicho lugar, muchos viajaron excepto Galo, Pepe por motivos personales, y Migho que a última hora prefirió no hacerlo; aprovechando que la temporada era vacaciones toda esa semana la pasaron de arriba para abajo jugando indor, corriendo en bicicleta, entre otras actividades.
De pronto hablaron sobre la idea del grupo, dijeron que sería un trío de amigos como los mosqueteros que se llamaría Los Mudos.
Desde ese momento todo cambió para ellos, el simple gusto de vida era tener buenos amigos y amigas, ser uno mismo teniendo como único escudo para las cosas malas a Dios y a los Amigos ya que siempre hay alguien que se arriesga por uno.
De a poco el grupo fue sumando fuerza, pero cuando sus amigos pedían ser parte del grupo, ellos no sabían que decir, no pensaron que despertarían intereses en los demás para con el grupo y la respuesta fue: que para que alguien pueda ingresar tendría que estar a prueba como mínimo un mes, tiempo en el que sabrían si cumple o no con los requisitos para ser un ‘Mudo’ tomando en cuenta aspectos como el ser uno mismo, honestidad, sencillez, paciencia, entre otros considerados como secretos de estado.
Después de dos años de gran amistad, la Confraternidad de Amigos Los Mudos creció tanto que el grupo ya no era solo un trío, sino, una gran familia de 18 jóvenes entre hombres y mujeres, del que cada uno tenía su propia forma de pensar, su propia ideología, su propia religión, status social, etc., pero respeto para todo esto.
En Los Mudos no importaba nada de eso, solo el don de no ser imitación de nadie.
Luego de Migho, Pepe y Galo, integraron a La Confraternidad Olmedo Zavala, Tulio Orellana, Jennifer Cobeña, Mariana Zambrano, Rosa López, Ma. Teresa y Noemí Mera, Luisa y Liceth Giler, Carlos Moncayo, Fabián Loor, Juan Farfán, Alejandro Zambrano, Juan Pablo Vélez y Lenin Carbo. ¡Unos amigos tan locos como pocos!
A pesar de que la agrupación ya no existe, el grupo de amigos aún sigue en vigencia y se reúnen siempre cuando pueden porque lo que se desapareció fue la formalidad, no la amistad.
Todo inició en febrero del 2002 cuando Stálin Plúas y Migho Vélez junto a otros jóvenes se prestaron a formar parte de un grupo de misioneros enviados a comunidades de Portoviejo.
Ellos visitaron San Cayetano (Parque Forestal), ahí conocieron a Fabricio Mendoza (cariñosamente Pepe), pues sus papás darían hospedaje a éstos, y, en el lapso de dos semanas los tres se hicieron muy buenos amigos, y Stálin, que ya había tenido experiencia como misionero en la Sierra siempre llamaba a sus amigos con la palabra ‘Habla Mudo’, bautizó a cada uno con un apodo, Mudo Galán (Miguel) y Mudo Aniñado (Pepe).
Al término de las misiones realizadas todos debían partir a sus casas, se realizó una misa de acción de gracias por la clausura del evento, y ahí conocieron a otro misionero del que anteriormente sabían sólo su nombre, Galo Moncayo.
Stálin no partió a su ciudad sin antes decirle a Migho que lo más importante que es tener amigos y amigas con quien compartir todo lo que uno vive, dio la idea de crear un grupo para hacerlo, agregó que siempre apoyaría en lo que necesite y Migho le contestó afirmándole así: ‘es buena idea, será un grupo diferente a todos los que existen, algo especial tendrá, que te parece que se llame Los Mudos, tu palabra favorita’, aunque sólo fue una broma en el fondo sabían que era el inicio de una gran aventura.
Luego, llegó la Semana Santa, la comunidad Capuchina dio la oportunidad de que varios jóvenes de Portoviejo viajen a la ciudad de Riobamba y participen de la Pascua en dicho lugar, muchos viajaron excepto Galo, Pepe por motivos personales, y Migho que a última hora prefirió no hacerlo; aprovechando que la temporada era vacaciones toda esa semana la pasaron de arriba para abajo jugando indor, corriendo en bicicleta, entre otras actividades.
De pronto hablaron sobre la idea del grupo, dijeron que sería un trío de amigos como los mosqueteros que se llamaría Los Mudos.
Desde ese momento todo cambió para ellos, el simple gusto de vida era tener buenos amigos y amigas, ser uno mismo teniendo como único escudo para las cosas malas a Dios y a los Amigos ya que siempre hay alguien que se arriesga por uno.
De a poco el grupo fue sumando fuerza, pero cuando sus amigos pedían ser parte del grupo, ellos no sabían que decir, no pensaron que despertarían intereses en los demás para con el grupo y la respuesta fue: que para que alguien pueda ingresar tendría que estar a prueba como mínimo un mes, tiempo en el que sabrían si cumple o no con los requisitos para ser un ‘Mudo’ tomando en cuenta aspectos como el ser uno mismo, honestidad, sencillez, paciencia, entre otros considerados como secretos de estado.
Después de dos años de gran amistad, la Confraternidad de Amigos Los Mudos creció tanto que el grupo ya no era solo un trío, sino, una gran familia de 18 jóvenes entre hombres y mujeres, del que cada uno tenía su propia forma de pensar, su propia ideología, su propia religión, status social, etc., pero respeto para todo esto.
En Los Mudos no importaba nada de eso, solo el don de no ser imitación de nadie.
Luego de Migho, Pepe y Galo, integraron a La Confraternidad Olmedo Zavala, Tulio Orellana, Jennifer Cobeña, Mariana Zambrano, Rosa López, Ma. Teresa y Noemí Mera, Luisa y Liceth Giler, Carlos Moncayo, Fabián Loor, Juan Farfán, Alejandro Zambrano, Juan Pablo Vélez y Lenin Carbo. ¡Unos amigos tan locos como pocos!
A pesar de que la agrupación ya no existe, el grupo de amigos aún sigue en vigencia y se reúnen siempre cuando pueden porque lo que se desapareció fue la formalidad, no la amistad.
